31 enero 2008

Y nos “estamos quedando solos”

Por Christian Martínez Santos

El titulo es una frase de una canción de Illapu que estaba escuchando y, no se bien porque, me pareció que define muy bien la situación que se esta dando. 

Hoy en la tarde, murió uno de los personajes que hace algún tiempo hizo parte de los anunciadores de un cambio revolucionario para Chile, pero un día, inesperadamente, militares golpistas llegaron a La Moneda y la bombardearon, los “anunciadores” fueron acallados e intentaron su exterminio.

Las historias de estos personajes que están partiendo, empiezan en distintas épocas. El personaje que hoy ha muerto, y nos dejó soñando con otros futuros, estuvo desde muy joven construyendo historia. Allí lo vemos ya, para la llamada “ley maldita” de Videla, y hoy nos deja, como muchos otros, siendo uno de los pilares que han forjado esta parte de nuestra historia, la historia de chile. A estos personajes, también debemos las libertades que hoy tenemos.

Como él hay muchos otros, conocidos y desconocidos que han partido; Gladys Marín, Rodolfo Rodríguez, Raúl Castro Montanares, Martin Hernández, Patricia Verdugo, carlota Van schouwen y, el día de hoy, Volodia Teitelboim. Estos personajes son nuestra historia y el tiempo va haciendo su trabajo de veneno.

Es un miedo que me corroe, el no poder recuperar tantas historias, hurgar en los recuerdos de tantos personajes, y que, finalmente el veneno del tiempo, nos deje a los constructores del futuro, sin las enseñanzas e historias de los que han forjado nuestro presente y nuestras libertades.

Debemos recuperar la historial y el respeto que lo vivido merece.

06 enero 2008

Una salida al pasado

Por Christian Martinez Santos.

Hoy, como cualquier otro día, salí junto a mi madre a hacer algunos tramites, pero esta salida se salio de lo normal, cuando mi madre estaciona el auto (en la calle Amunategui, cerca de la intersección con Presidente Balmaceda) , y al bajar me dice: “Aquí estaba un portón grande para entrar a la cárcel (cárcel publica), aquí venia a ver a tu papá” y yo miro en la dirección en la que me indica que debería estar dicha entrada, y solo veo un edificio muy lindo de Aguas Andinas, luego nos ponemos a caminar.

Esta vez vamos por General Mackenna (caminando desde Amunategui hacia Teatinos), frente al cuartel de investigaciones, y mi mamá me dice “justo frente a la entrada de investigaciones estaba la entrada para las visitas de los presos políticos”, y que al costado de esa entrada se ponía un señor y una señora, que cuidaban los bolsos, y que de ese lugar fue donde a mi madre le robaron un bolso, el que tenia doble fondo, y dentro del doble fondo se encontraba un manual de chequeo y contra-chequeo (instructivo para revisar si es que estaban siendo seguidos y para seguir), por el robo de este bolso -robo que seguramente realizaron agentes del estado-, tuvo que esconderse por un tiempo. Y recuerda que a la hora por la que estábamos pasando por frente a este edificio era a la hora que ella estaba haciendo la cola, junto a mis hermanos mayores, para poder ingresar a ver a mi padre.

Fue una salida llena de recuerdos e historias, que surgieron por la mera casualidad que estacionamos en ese lugar, y, así como ese, hay muchos lugares por todo Santiago, y Chile, que están llenas de recuerdos para las personas que vivieron la dictadura militar.

Me produjo una sensación muy extraña, el estar en un lugar donde “estaba” la cárcel en la que mi padre estuvo preso por tantos años, y ver transformado el lugar en tres bellos edificios, de los cuales solo uno, el que esta por General Mackenna, es el que guarda una fachada “parecida” a lo que era la cárcel, y ver cómo los recuerdo de mi madre son tan frescos, y ver que la puerta del cuartel de investigaciones que ella me contaba, estaba de verdad ahí, y en esa posición, frente a la entrada del edificio de la cárcel.

Luego, para ser un día de recuerdos, llegamos a casa y yo pongo un disco de Serrat, nos sentamos a comer y mi madre dice: “esa canción yo la escuche por primera vez cuando tu padre estaba en la cárcel, y tu tía nos hizo llegar unos discos” –los que solo tenían una canción-, y de cómo mi madre caminaba por la calle con su hermana y cantaban las canciones de Serrat para aprendérselas.

Fue un día lleno de recuerdos, donde me doy cuenta que los recuerdos de la época vuelven con pequeños detalles que están por todos lados, un edificio que estuvo, una canción, un lugar, un nombre, una situación, un día, una palabra, cosas tan pequeñas y que a veces se consideran insignificantes, pero lo que hay detrás de esas cosas, las historias que hay detrás de esas cosas, son historias que vale la pena saber y recordar. Por que tenemos que recuperar la historia y el respeto que lo vivido merece.